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jueves, 24 de abril de 2014

TANTO TIENES, TANTO VALES

Puede que con el paso de los siglos los historiadores decidan dotar de cierta trama literaria a la preocupación que sienten en la actualidad los líderes europeos y el presidente Obama por Ucrania, y escriban que los valores democráticos de éstos los empujaron a enfrentarse con uñas y dientes a la todopoderosa Rusia. La realidad de ahora, sin embargo, es triste y matemática: todas y cada una de las reuniones de urgencia y los minutos en los noticiarios, superponiéndose a otros conflictos bélicos, se deben únicamente a un trozo de tubería que trasporta gas. Y se antoja, cuanto menos presumible, que la solución acabe siendo salomónica: en Ucrania se producirá una guerra civil, que traerá consigo la muerte de miles de personas y que geográficamente dividirá el territorio en dos; y el tira y afloja de los mandatarios que se sientan a discutir finalizará con un pacto de no agresión, que consistirá en que el dichoso trozo de tubería quede a salvo de pro-rusos y pro-europeos. Y puede que también, con el paso de los siglos, algún historiador se decida a cerrar el capítulo de lo que ocurre en Siria (por poner un ejemplo), y que lo haga con una sentencia que condene para siempre a la sociedad deshumanizada que conformamos, escribiendo que allí carecían de viaductos vitales para el resto del mundo, y de pozos petrolíferos, y de minas de oro o de diamantes, y que el país, más que cualquier otra cosa, lo que contenía era a sirios.

Dice Sabina en una de sus canciones: “Lo malo no es que huyera con mi cartera y mi Gibson Les Paul, peor es que se fuera robándome además el corazón”. Igual con esto ocurre algo parecido; que malo es visionar la película, pero peor es saberse partícipe del guion. Nuestra suerte es que se acercan las elecciones al Parlamento Europeo, y con ella nuestra oportunidad de retomar la dirección del film. A ver qué hacemos…

Por último, me permito una licencia. Gracias, Gabo: tú sí permanecerás dentro de un millón de siglos inmerso en el realismo mágico que nos regalaste, porque eres irrompible, inmortal. Te queremos.