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martes, 22 de diciembre de 2015

4 de diciembre de 1977

Estoy a favor de un referéndum vinculante en Cataluña. Y creo que aquellos que usan la Constitución como parapeto para impedirlo, se comportan de manera irresponsable, cobarde y necia; porque olvidan que el pueblo es siempre soberano y muy capaz de reescribir sus leyes, si así lo quiere; y porque toda su acción política se está limitando al cierre en banda y a permitir que pase el tiempo, a pesar de ver que de ese modo sólo consiguen  que las distancias y los discursos se agranden.
Por tanto, la actitud de Podemos: colocando la consulta catalana como inexcusable para llegar a cualquier clase de acuerdo de gobierno, me parece honesta, valiente y responsable; porque al fin se aborda el problema, que lo es; y, sobre todo, porque dicha formación política no pone en duda lo que pertenece al pueblo: su capacidad de decidir y de construirse como sociedad.
Pero reconozco que me faltan datos. Porque, si bien entiendo que el resto de territorios nada tenemos que decir en lo que respecta a la soberanía catalana, sí creo que debemos ser informados de en qué consiste la plurinacionalidad que venden. Primero, porque no se le puede arrebatar al resto del estado su capacidad de aceptación del nuevo estatus con el que Cataluña continuaría ligada a España, en el caso de que así lo decidieran sus ciudadanos; y segundo, porque pienso (igual me equivoco y peco de aventurero) que en el génesis de la mayoría de votantes de Podemos se encuentran los principios de igualdad y solidaridad entre territorios.

Pablo Iglesias erró en el debate a cuatro de Atresmedia, cuando se refirió al 4 de diciembre de 1977 en Andalucía. Pero no iba muy desencaminado; porque aquel día no se produjo ningún referéndum aquí; entonces, como ahora, no nos dejaban. Aquel día sólo ocurrió que la gente, los andaluces, salimos en masa a la calle, reclamando los mismos derechos de autogobierno que ya le habían sido concedidos a Euskadi y a Cataluña. Y ahora, que vamos aprendiendo que sonriendo sí se puede, no sería imposible que esto mismo volviera a suceder. Claro que eso siempre dependerá del grado de honestidad y coherencia de nuestros políticos. Confiemos.