jueves, 14 de abril de 2016

¿Mediterráneos? ¿De sangre caliente?

Seguro que tiene una explicación jurídica; pero no deja de ser curioso que Mario Conde encabezara la lista de deudores a la Hacienda pública, que filtró el ministro Montoro, y haya sido detenido en un chalet del barrio del Viso en Madrid y la Guardia Civil haya registrado un pazo en Ourense, una finca en la provincia de Sevilla y una empresa con sede en Torrejón de Ardoz. Yo trabajé durante algún tiempo haciendo nóminas y no resultaba infrecuente que recibiéramos notificaciones de Hacienda avisándonos del embargo de parte del sueldo de un trabajador que había contraído alguna clase de deuda con ellos. ¿Es sostenible un mundo en el que determinadas artimañas legales te separan del común de los mortales? Claro que el asombro que generan este tipo de noticias es moderado, sostenido; los políticos han conseguido lo más difícil: que confiemos en la ley y que creamos factible que a una familia se la obligue a abandonar un piso por impago y que a Conde, Bárcenas and Company distintos entramados societarios les libren de perder sus propiedades.

Da qué pensar nuestra falta de osadía. Buena parte de las nuevas formaciones políticas que pretenden gobernar el país sitúan como primer punto de su ideario un mejor reparto de las cargas fiscales, para que no sea posible que un empleado pague más del treinta por ciento de sus emolumentos en forma de impuestos, mientras las grandes empresas no alcanzan siquiera el cinco. ¿Por qué recelamos de algo así? Cualquiera diría que tanta libertad nos viene grande y que preferimos mantenernos bajo la tutela de unos malhechores, mientras estos nos perdonen la vida. Cierto es, insisto, que no debería de sorprendernos semejante quietud: para desalojar a Felipe González del poder necesitamos, entre otras cosas, que su Ministro y su Secretario de Interior entraran a la cárcel; y para hacer lo propio con Aznar, que Acebes manifestara que la banda terrorista ETA estaba detrás de los atentados de Atocha; y fueron muchos miles de ciudadanos los que presentaron sus respetos ante el cadáver de Franco. Que no es de hoy; que lo nuestro es genético. Mediterráneos, de sangre caliente, dicen…  

(Artículo publicado en el Diario Jáen el 14/04/16)

jueves, 18 de febrero de 2016

La mala política

Por la lentitud con la que se están llevando a cabo las negociaciones, cabe pensar que este invierno se ha establecido una tregua y han cesado los cortes de luz y de agua y los desahucios; y que todas las mujeres víctimas de violencia de género cuentan ya con una vivienda social que les permite dejar de malvivir bajo el mismo techo que su agresor; y que no hay una sola familia sin un ingreso mínimo de subsistencia; y que la lista de espera en los hospitales mengua y la sanidad, en su conjunto, vuelve a ser universal. También imagino que todos los despidos que se están produciendo en estos últimos meses quedan a la espera de una nueva reforma laboral; y que un comité de expertos trabaja en la sombra y sin descanso en la creación de una nueva ley educativa, para que entre en vigor cuanto antes y los niños no sufran un curso más la anterior. Imagino, igualmente, que los pensionistas recibirán con carácter retroactivo la subida que se les vaticina; lo mismo que los trabajadores, en lo referente al salario mínimo. Si no es así, cabe pensar que hemos sentado en el parlamento a una panda de irresponsables, que disfruta jugando a la política sin entender que un invierno sin calefacción es un mundo, y un día sin agua, una bomba capaz de mermar para siempre la autoestima de cualquier persona; y cabría preguntarles si sus divergencias resultan tan notorias como para permitir que una sola mujer continúe compartiendo colchón con su verdugo hasta que las solventen. 

En los primeros días de enero, los dos únicos partidos con capacidad para conformar gobierno: PSOE y Podemos, llevaron, por separado, al parlamento una batería de propuestas con similitudes palmarias. Todas traspiraban emergencia; en todas se presumía la rápida y necesaria actuación sobre un gran número de ciudadanos en evidente exclusión social. ¿Es lícita la escenificación de desencuentros, el transcurso de todos estos meses para al fin tenerlos sentados en una misma mesa con una clara intención de llegar a acuerdos, a pesar del desamparo en el que sigue la gente? ¿Cuándo deja la política de ser un juego y pasa a tratar de reescribir la realidad?  

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 18/02/2016)

jueves, 21 de enero de 2016

No estamos locos...

¿Qué cosa será la que conduce, de manera generalizada, a desdecirse con tamaña facilidad a nuestros políticos? ¿La propia política? ¿El poder? ¿La erótica del poder? No hace mucho, Pedro Sánchez se paseaba por varios platós televisivos proclamando su negativa a alcanzar cualquier clase de acuerdo con Podemos (los populistas, los comunistas, los bolivarianos —les llamaba—); hoy sólo entiende una España gobernada en coalición con ellos. ¿Y qué otra cosa será la que empuja a estos mismos políticos a mostrarse tan olvidadizos o condescendientes con sus adversarios? Recordemos que Sánchez llamó indecente a Rajoy, y Rajoy a Sánchez ruin, Ruiz y miserable; todavía así, nuestro presidente en funciones aboga por un gran pacto con el PSOE. ¿Pelillos a la mar? ¿Por qué? ¿Sentido de Estado? ¿Un sentido de Estado místico, religioso, heroico, más propio de un santo? ¿Otra vez la política? ¿El poder? ¿La erótica del poder? Lo cierto es que cuesta lo indecible presumir afable y práctico un consejo de ministros en el que se sientan, codo con codo, un indecente y un miserable-ruin.
Estos días, Francisco Camps, el expresidente de la Comunidad Valenciana, el de los trajes, el de la trama Gürtel, el amigo de Correa y “El bigotes”, ha entrado a valorar la nueva imagen del congreso. Él, precisamente él, no ha podido ser otro. ¿Se puede ser más lerdo? ¿Quiere esto decir que cualquiera no solo puede ser político, sino convertirse además en presidente de algo? ¿No hay en el aparato de los partidos alguien que vigile las intervenciones de estos personajes? Y si éste fue el presidente, ¿cómo eran sus secuaces?

Y ahora lo más sorprendente: si de veras vivimos en un país democrático, que escoge a sus representantes públicos mediante sufragio universal, ¿significa que somos nosotros, con ese gesto tan nimio de la papeleta en la urna, un domingo cada cuatro años, los culpables de aupar hasta la cúspide al embustero, ruin, Ruiz y miserable; al indecente; y al lerdo? ¡Cómo nos gusta la parranda, carajo! ¡Cómo nos gusta…! ¡Somos unos cachondos!

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 21/01/2016)

martes, 22 de diciembre de 2015

4 de diciembre de 1977

Estoy a favor de un referéndum vinculante en Cataluña. Y creo que aquellos que usan la Constitución como parapeto para impedirlo, se comportan de manera irresponsable, cobarde y necia; porque olvidan que el pueblo es siempre soberano y muy capaz de reescribir sus leyes, si así lo quiere; y porque toda su acción política se está limitando al cierre en banda y a permitir que pase el tiempo, a pesar de ver que de ese modo sólo consiguen  que las distancias y los discursos se agranden.
Por tanto, la actitud de Podemos: colocando la consulta catalana como inexcusable para llegar a cualquier clase de acuerdo de gobierno, me parece honesta, valiente y responsable; porque al fin se aborda el problema, que lo es; y, sobre todo, porque dicha formación política no pone en duda lo que pertenece al pueblo: su capacidad de decidir y de construirse como sociedad.
Pero reconozco que me faltan datos. Porque, si bien entiendo que el resto de territorios nada tenemos que decir en lo que respecta a la soberanía catalana, sí creo que debemos ser informados de en qué consiste la plurinacionalidad que venden. Primero, porque no se le puede arrebatar al resto del estado su capacidad de aceptación del nuevo estatus con el que Cataluña continuaría ligada a España, en el caso de que así lo decidieran sus ciudadanos; y segundo, porque pienso (igual me equivoco y peco de aventurero) que en el génesis de la mayoría de votantes de Podemos se encuentran los principios de igualdad y solidaridad entre territorios.

Pablo Iglesias erró en el debate a cuatro de Atresmedia, cuando se refirió al 4 de diciembre de 1977 en Andalucía. Pero no iba muy desencaminado; porque aquel día no se produjo ningún referéndum aquí; entonces, como ahora, no nos dejaban. Aquel día sólo ocurrió que la gente, los andaluces, salimos en masa a la calle, reclamando los mismos derechos de autogobierno que ya le habían sido concedidos a Euskadi y a Cataluña. Y ahora, que vamos aprendiendo que sonriendo sí se puede, no sería imposible que esto mismo volviera a suceder. Claro que eso siempre dependerá del grado de honestidad y coherencia de nuestros políticos. Confiemos.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Condenado a sentir

La libertad es inmensa, inabarcable, tanto que da para juzgar cómo de grande ha de ser una pena. Ni tocarla. Que a nadie se le ocurra. La libertad es sagrada, sin ironía de ninguna clase. La única solución radica en el respeto a las diferentes e infinitas opiniones. Y en la discusión sana, enriquecedora, de vasos comunicantes. Yo muestro mi parecer sobre algo, incluso mis sentimientos hacia algo; y otro u otra pueden llegar —siempre serán libres para hacerlo— y afearme la historia. París hasta en la sopa, dirán, más o menos, de Beirut y Mali nadie habla. A lo que yo sólo podré responderles que no soy accionista del grupo Atresmedia, ni de Prisa, ni de Mediaset… Y que el causante de agravar mi tristeza es mi subconsciente; porque me resulta muy fácil confrontar la sala Bataclan de París con La Rivera o La Sol de Madrid y cualquier café del distrito 11 con cualquier café de Malasaña.  
Sí, lo confieso: mi sensibilidad se rige mucho por la cercanía, me duele más mi pie que el tuyo, y mi madre más que la tuya, y mis amigos más que los tuyos. También confieso que el 13-N no tenía a nadie conocido en París, ningún temor real, ningún motivo para marcar un número de teléfono para afectados. Pero me impresionó el paulatino incremento de víctimas, las imágenes; me impresionaron más que las que otros muchos días ofrecen los noticiarios, porque el horror se sitúa más lejos, por esa causa tan simple, desleal, deshonrosa y vergonzante. Lo confieso.
¿Se puede controlar la impresión, la sorpresa? ¿Debemos enmudecer algunas manifestaciones para no generar un agravio comparativo? ¿Esforzarnos en variar estas conductas? Hablo de impresión, de sorpresa, de subconsciente. La indignación juraría que es la misma, y la renuncia a toda respuesta violenta, y la animadversión hacia los políticos que manejan el timón del mundo, y la certidumbre de que la solución a estos problemas empieza por la democratización de la solidaridad y la igualdad de afectos. Pero confieso que soy incapaz de no sentir lo que siento, de reprimir la impresión de un arma que se dispara en el país de al lado. ¿Cómo lo hacéis vosotros?

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 26 de noviembre del 2015) 

jueves, 29 de octubre de 2015

No es país para viejos

Los científicos no hallan la manera de frenar drásticamente nuestra decrepitud y colocarnos en los doscientos años y un día de existencia. A cambio, inventan cremas e infinidad de tratamientos que difuminan la hondura de nuestras arrugas, y diferentes fármacos y aparatos asistenciales que nos facilitan la subsistencia cuando falla la movilidad de nuestro cuerpo o la racionalidad de nuestra mente; han conseguido —eso sí— elevar  una docena de años nuestra esperanza de vida con respecto al siglo pasado, averiguando cómo contrarrestar o paliar la acción de distintas enfermedades; e incluso son capaces de congelar nuestros cadáveres para que sean revividos cuando otros científicos, de otra generación, logren terminar con la muerte. ¿Pero qué es todo eso en comparación con el sonido de los primeros acordes de cualquier canción de los 091? Solo la noticia de la reunificación de la banda granadina nos ha quitado a algunos, de golpe, una veintena de años. No puedo imaginar lo que ocurrirá cuando dentro de unos meses José Ignacio Lapido arpegie las primeras notas del Espantapájaros en el Estadio de los Cármenes (¿?).
¿A cuántas personas mayores conocéis que pululen entre los cuarenta y los cincuenta años? Vale, las hay; ¿pero cómo de mayores eran nuestros padres cuando tenían esa edad? Hemos normalizado la calvicie; nos preocupamos por estar al tanto de las novedades culturales y hasta hemos auspiciado la irrupción de una industria paralela (que fabrica canciones y literatura de mal gusto) para la franja de niñatos que se sitúa entre los “diecitantos” y “veintitantos”; las abuelas forman clubs de lectura y las ves de cañas tras esas reuniones, ya no van de negro ni agachan la mirada, y si a alguna se le pregunta si se arrepiente de no haber invertido sus ahorros en congelar los restos de su marido, por si acaso, le entra la risa.  

El mes que viene cumplo cuarenta y tres y vengo de comprarme unos pantalones de pitillo, unas bocas acabadas en punta y una camisa de lunares. Seré un iluso, un completo gilipollas, pero saber que pronto volveré a escuchar en directo La torre de la vela me resuelve en inmortal, por lo menos hasta que me muera. Like a Rolling Stone.    

Artículo publicado en el Diario Jaén el 29 de octubre del 2015

jueves, 18 de junio de 2015

Que se preparen los intolerantes

Si Dios existe y es verdad eso de que tras la muerte nos aguarda el cielo, que se preparen los intolerantes: recién aterriza la avioneta que traslada allí a Pedro Zerolo. Esto viene a significar que frente a la creencia milagrosa de la multiplicación de los panes y los peces, y de la resurrección de Lázaro, y la separación de los mares, él esgrimirá el peso aplastante de la lógica; y entonces Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo se verán forzados a responder a qué o a quiénes hacen daño los besos y caricias que se dan dos personas del mismo sexo. Y como dicha respuesta guarda una inexistencia aún más profunda que la que alberga cualquier fe religiosa, pronto se producirá la liberación de los seres alados, a los que, de manera espontánea, les nacerá un sexo, que usarán como les plazca.   
Si Dios existe y es verdad que castiga con el infierno a los que no se rigen por las leyes que promulga su Iglesia en la tierra, que se preparen los intolerantes; porque recién aterriza la avioneta que traslada allí a Pedro Zerolo. Y esto viene a significar que su diálogo con el Demonio pronto valdrá para transformar ese reino de fuego en el verdadero paraíso; porque cualquier bien nacido no entiende que en ese lugar no seamos tratados todos de la misma manera y contemos con las mismas oportunidades.
Si, por el contrario, Dios no existe y es verdad eso de que tras la muerte acaso somos polvo y memoria, que se preparen los intolerantes; porque la lucha por la igualdad que ha mantenido Pedro Zerolo, hasta el último de sus días, va surtiendo efecto, y más pronto que tarde serán cuatro frente a una sociedad sin más credo que la libertad del individuo.
Por último, en el caso de que Dios exista y disponga de la propiedad de devolver a algunos muertos a la vida, que se preparen los intolerantes; porque para eso ni siquiera tenemos que contar con el favor o la intervención de un ser Todopoderoso; nos basta con mantener vivo el espíritu de Pedro Zerolo. Y eso, siempre, será un orgullo.
Gracias, Pedro.

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 18 de junio del 2015)