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jueves, 27 de marzo de 2014

SI NO QUIERES CALDO, TOMA DOS TAZAS

Asusta tratar de adivinar la causa por la que medios de comunicación con distintas líneas editoriales se ponen de acuerdo para silenciar o desvirtuar en una misma dirección una determinada noticia. Cualquiera diría que el bipartidismo reinante les convence para que se inmiscuyan en cuantos temas quieran, menos en aquellos que puedan traer consigo la rotura irreparable del juguete.

Indigna sobremanera mirar las portadas de los periódicos del pasado domingo veintitrés. Alguno de ellos incluso se atrevía a dedicarla por completo a la previa de un partido de fútbol; sí, con la que nos está cayendo, para el Diario ABC lo más importante de ese día lo resumía el señor Ancelotti, actual entrenador del Real Madrid. Ojo, el periódico El País tampoco creyó oportuno destinar su editorial a la mayor manifestación ciudadana de nuestra historia; mientras que el Mundo se hacía eco con una fotografía en la que no gobernaba la columna de gente que paralizó Madrid, exponiendo sus reivindicaciones pacíficamente y tras recorrer, mucha de ella, centenares de kilómetros, sino con una instantánea en la que se ve como unos descerebrados atacan un coche de policía.

Los altercados producidos al término de la manifestación son totalmente rechazables y no ayudan en nada a difundir el mensaje de hartazgo del 99,9% de los ciudadanos que tuvieron a bien formar parte de la Marcha por la dignidad; pero de ahí a hacer prevalecer esa noticia frente al mensaje que reinaba en las cabezas de los cientos de miles de manifestantes, va un paso.  

El apartado de opinión en los diferentes medios de comunicación suele resultar enriquecedor, necesario y entretenido siempre y cuando se encuentre en el lugar apropiado, tras una información veraz de los acontecimientos. Pero cuando viene precedido de una verdad sesgada y partidista, sobra y acaso sirve para conformar una mentira más propia de otros tiempos.


La libertad de prensa es vital para el sostenimiento de una sociedad democrática. Ya sólo falta que los que mandan y dirigen el rumbo de los diferentes medios de comunicación entiendan que por encima de esa libertad de prensa se halla la libertad de pensamiento y que esta última es imposible si ellos ocultan o retuercen los hechos.

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 27/03/14)