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jueves, 26 de marzo de 2015

NO SE PUEDE

El pueblo es soberano y ha decidido que la presidenta de la Junta de Andalucía continúe siendo la sucesora de Chaves y Griñán. Esto viene a decir que soberanía es sinónimo de poder y antónimo de responsabilidad; y que estamos un poco locos y nos gusta la parranda, o que somos muy cobardes y preferimos este presente amañado antes que apostar por la construcción de un futuro sin contrapesos de plomo en los pies.
Lleva razón Anguita: “ahora no vale rasgarse las vestiduras”. ¡Solo faltaba! Si yo fuera Susana Díaz no dejaba para mañana salir en televisión y exigirnos a todos los andaluces un par de patucos para su nene y silencio, no vaya ser que se le despierte y le propine él las pataditas que los demás nos hemos guardado.
Pregunto: ¿no será que los astrónomos erraron en la situación de la Tierra Santa y ésta en realidad se encuentra en Andalucía y que entones todos llevamos dentro un poquito de Jesucristo y nos puede eso de poner la otra mejilla, y lo de las setenta veces siete, y lo morir en la cruz para resucitar y morir al poco de nuevo? Desde luego, cuesta imaginar paraíso más bello, y si no se desdeña la existencia de Dios es fácil creer que él y su familia pululen entre nosotros. 
Andalucía es la última en casi todo y la distancia que nos separa de nuestros inmediatos predecesores se perpetúa. No mengua. ¿Resulta lógica la concesión de una nueva oportunidad a los mismos dirigentes, o cabe pensar en una especia de síndrome de Estocolmo, basado en una prudencia propia de otro siglo? ¿De veras no merecía un castigo en las urnas el caso de los ERE o el fracaso de las políticas de empleo? Yo propondría despedir a la jueza Ayala y usar el dinero de su sueldo para una gran merendola. Total, ¿de qué nos sirve que instruya?   
En otros lugares la democracia se ha erigido como la mejor herramienta para transformar una sociedad. Aquí hemos cocinado con ella unas lentejas (con su zanahoria y su chorizo). Y el mensaje del resultado de estas elecciones no puede ser más claro: o las tomas, o las dejas.  

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 26 de marzo del 2015)