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jueves, 30 de enero de 2014

CAMINANDO EN CÍRCULOS

Hay personas entre los treinta y cinco y los cincuenta años que han perdido su empleo durante la crisis; jóvenes entre los veinticinco y los treinta y cinco que continúan formándose hasta que aparezca un resquicio por el que acceder al mercado laboral; chicos entre los dieciocho y los veinticinco cursando estudios universitarios; y chavales entre los quince y los dieciocho decidiendo qué quieren ser de mayores. A aquél que perdió su puesto de trabajo durante la crisis le cuentan que las políticas actuales de empresa se decantan por la carne fresca, antes que por la experiencia; a la generación de los máster le piden que deshinchen la realidad de sus currículos; a los estudiantes universitarios que amplíen sus conocimientos, porque la hornada  que les precede es la mejor; y a los chavales, que no abandonen las aulas porque la sociedad precisa, sobre todo, de una mano de obra cualificada.

Nuestro sistema de Bienestar se sustenta mediante las cotizaciones a la Seguridad Social y los impuestos. Decrece el sueldo de los trabajadores  y la cuantía económica que los empresarios han de desembolsar por cada uno de sus empleados con la excusa de favorecer la contratación y la competitividad, mientras aumentan los impuestos que gravan el precio de la leche, del pan y de las legumbres, para paliar el descenso de dinero en las arcas del estado, que ha de hacer frente al pago de las pensiones y de las prestaciones por desempleo. La disminución de los sueldos y la crecida del valor de productos de primera necesidad coarta la proliferación de desmanes en forma de vehículos, ropa o artículos destinados al mero entretenimiento, lo que conduce irremediablemente a una reducción en el consumo y en el número de contrataciones que las empresas tienen que efectuar para sacar adelante su producción. Y, por tanto, disminuye la cantidad de afiliados a la Seguridad Social y se deteriora nuestro sistema de Bienestar.


En esto, que viene tu chaval o tu chavala pidiéndote consejo sobre esa decisión que andan meditando: la de qué ser de mayores. Y a ti, que te preocupa el asunto y que sabes que debes ser honesto, te sale de pronto que extraterrestres…

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 30 de enero del 2014)

jueves, 2 de enero de 2014

¿JUSTOS POR PECADORES?

Está bien, aceptamos pulpo como animal doméstico y admitimos que la inmensa mayoría de políticos y sindicalistas son honrados y los cometimientos de sus fallos, cuando los hay, obedecen a la inherente torpeza humana. Y admitimos, sobre todo, la necesidad de la existencia y obra de éstos, y la urgencia de que acometan sus funciones con los pies en el suelo y atendiendo a los ciudadanos a los que se deben con el máximo respeto y rigurosidad.

Pero una vez salvada dicha mayoría de estar en tela de juicio, ¿es comprensible la actuación o posición que vienen adoptando, al menos de cara a la opinión pública, las bases, los militantes, los afiliados a los partidos políticos y sindicatos?

Sorprende sobremanera la aparente quietud que mantienen los “abonados” a la UGT, con sus cien frente abiertos; o que no se escuchen alaridos de desaprobación en el interior de las sedes del PP, por sus mil frentes abiertos; o que los militantes del PSOE mastiquen de tan buen grado la sucesión a dedo de Griñán o el empecinamiento del señor Rubalcaba y de su equipo por ser los valedores de la mil veces nombrada regeneración política.

Fue Hitler el que se pegó un tiro en la sien; pero no debemos olvidar que tras él había un ejército que decidió hacer oídos sordos y esperar a la toma de Berlín para deponer las armas. Y, sobre todo, no debemos olvidar que, sin ese ejército, Hitler habría pasado a la historia como un payaso más.

Es curioso observar hasta dónde llega la fidelidad a unas siglas de índole político, tras las cuales se supone que se esconden unas ideas, un modo de entender la vida y el mundo. Ni siquiera tal ceguedad se ve en los aficionados al fútbol. Dichos aficionados, cuando los resultados de su club no son los esperados, claman por la dimisión del presidente, por la sustitución del entrenador y de todo su equipo técnico y por el despido de media plantilla. Función, ésta de clamar, que nunca se le deja a los seguidores del equipo rival.

En política, sin embargo, parece que todos los militantes, ya sean de un bando u otro, en algo se ponen de acuerdo: su lema, “y tú más”; su equipo, el Betis, gane o pierda.

(Artículo publicado en el Diario Jaén el 2 de enero del 2014)